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El vagón esta repleto
A nuestro alrededor la gente dormita,
O lee el diario.
O teclea en su celular un mensaje que lo acerca un poco a su destino… ”ya llego. Stoy en viaje”
Como si el viaje terminara en la estación… como si el viaje no fuera eterno.
Nuestra ventanilla se empaña.
Pero nos empeñamos en limpiarla con la manga del saco para mirar para afuera.
Es casi mágico ver como el paisaje se hace añicos al dejarlo atrás. Como una alegoría del tiempo, De lo efímero que es el presente.
Las hojas que lo arboles han dejado caer se arremolinan en las calles y Los focos de las casas, que comienzan a encenderse, iluminan el cuadro.
Ahí afuera alguien corre, como queriendo escapar del viento.
Alguien espera,
alguien ama.
Alguien sin saberlo, muere.
Las estaciones se suceden una tras otra,
El destino de algunos es el comienzo de otros. Y, así, la renovación es constante.
Y la eterna cuestión…
-¿Falta mucho?
¿Quien sabe?,
Tal vez el final esté más próximo de lo que pensamos.
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miércoles, 12 de mayo de 2010 | Publicado por Alejandro en 18:52 1 comentarios
NO HAY PEOR CIEGO
Cuanta nieve hay en tus ojos,
Nieve blanca,
Pura,
Espesa.
Barrera de hielo inquebrantable.
Cuanta niebla hay en tu alma.
Niebla blanca.
Densa,
Constante.
Pared fantasmal que cierra el paso.
Ciego y confuso
Avanzas lento
Sin mirar el barro que pisas.
Solo una lágrima derretirá el velo.
Y la mirada consciente,
Alumbrará el camino.
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sábado, 6 de marzo de 2010 | Publicado por Alejandro en 6:15 1 comentarios
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Señales de humo…
Emociones que explotan, comunicación a distancia, código común, intercambio de sentires en clave, enlaces personalizados, intenciones compartidas.
Ayer; un simple humito que visto a lo lejos reunía a los distantes, para la guerra y para el amor, entendido solo por los que conocían el código con antelación…a su forma mensajes de texto naturales…antiguos medios de comunicación alternativos
Hoy; creamos nuestra propia señal, nuestro propio humo y a gran distancia podemos verlo…casi ínfimo, casi extinto, pero firme y siempre hacia arriba.
Disparamos nuestros mejores sentimientos, sin apuntar, confiando en que harán blanco.
Descargamos nuestra bronca esperando que transmute en alegría.
Intentamos, una y otras ves…, orgullosos de tropezar con la misma piedra.
Y seguimos esta marcha quijotesca, sintiéndonos vivos.