MIRANDO UNA GUERRA QUE NO SENTIMOS

La guerra, ese maldito invento del poder. Ese juego terrible donde resuelven sus problemas de autoestima los poderosos.
Guerra que nos provoca las peores sensaciones cuando la vemos por tv…
…y solo cuando la vemos por tv, porque, mas allá de esta contienda que hoy nos toca presenciar en la cual al estado de Israel le toca lanzar los misiles y al pueblo palestino recibirlos como si fueran participantes de un juego de T.E.G. gigante, mas allá de eso existe otra guerra que no vemos, una mucho mas grande, mucho mas prolongada, mas silenciosa, mas terrible y sobre todo ignorada por la mayor parte de sus integrantes.
Esa guerra de la cual somos participantes se libra día a día. La rutina más cotidiana es una batalla terrible y Los individuos recreamos las más intrincadas tácticas creadas por oscuros estrategas ocultos.
Y todo esto realizado bajo una terrible ignorancia.
Peleamos en una guerra donde no solo somos perdedores de antemano, sino que no hay buenos en ningún bando…y no lo sabemos.
En el fragor de la batalla encontramos a los consumidores, (ya no personas, nunca individuos, ya ni siquiera masa…consumidores), haciendo su mejor papel de buenos soldados, (ya sea comprando…o bien produciendo). Listos para eliminar al maldito enemigo…ese nefasto ser que nada produce, y nada puede comprar. Y el arma de destrucción masiva que usa este buen soldado no es ni más ni menos que la indiferencia.
Los capitanes de este ejercito de zombis miran a sus soldados desde una loma, creyéndose superiores solamente porque en este juego tienen el derecho a comprar mas y mejor. Su “seguridad” se basa en el puesto de mando que les toco en esta maldita guerra…les ha tocado ser JEFES.
A pesar de todo, ni los consumidores, ni los jefes, ni los desclasados enemigos saben que a esta guerra (a esta…a la del día a día…a todas…) la manejan desde bunkers cada vez mas ocultos y lejanos, cada vez mas grandes e inalcanzables.
LA GUERRA MODERNA (como la llamo alguien), esta cada vez mas dentro nuestro…ya no en nuestro país, o en nuestra ciudad…Esta dentro nuestro…Y CADA DISPARO QUE EFECTUAMOS NOS MATA A NOSOTROS MISMOS.

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Señales de humo…

Emociones que explotan, comunicación a distancia, código común, intercambio de sentires en clave, enlaces personalizados, intenciones compartidas.

Ayer; un simple humito que visto a lo lejos reunía a los distantes, para la guerra y para el amor, entendido solo por los que conocían el código con antelación…a su forma mensajes de texto naturales…antiguos medios de comunicación alternativos

Hoy; creamos nuestra propia señal, nuestro propio humo y a gran distancia podemos verlo…casi ínfimo, casi extinto, pero firme y siempre hacia arriba.

Disparamos nuestros mejores sentimientos, sin apuntar, confiando en que harán blanco.

Descargamos nuestra bronca esperando que transmute en alegría.

Intentamos, una y otras ves…, orgullosos de tropezar con la misma piedra.

Y seguimos esta marcha quijotesca, sintiéndonos vivos.